La era de Trae Young en Atlanta llegó a su fin sin estruendo, sin un último gran momento y sin el retorno que muchos imaginaron para una de las figuras más importantes en la historia de los Hawks. Tras siete temporadas y media, el base fue traspasado a los Washington Wizards, marcando el inicio de una nueva etapa para ambas franquicias… y dejando muchas preguntas abiertas.
Young se va de Atlanta con un currículum que no admite discusión: cuatro selecciones al All-Star, una aparición en el All-NBA y, sobre todo, aquella inolvidable carrera hasta las Finales de la Conferencia Este en 2021, cuando los Hawks sorprendieron a toda la NBA. Para muchos, Trae fue el jugador ofensivo más eléctrico que haya vestido el uniforme de Atlanta. Sin embargo, el final de la historia fue tan silencioso como incómodo.
El anuncio del traspaso se conoció mientras Young aún estaba en la banca, observando el cierre de un partido ante los Pelicans. Compañeros y aficionados se enteraron casi al mismo tiempo, a través de los teléfonos móviles. Hubo aplausos, cánticos de “Thank you, Trae” y un ambiente surrealista que reflejó perfectamente la sensación general: nadie esperaba que un ciclo tan importante terminara así.
Cambio de Young no cayó bien
El intercambio fue directo y, para muchos, decepcionante desde el punto de vista deportivo. Washington recibió a Trae Young y su opción de jugador de $49 millones, mientras que Atlanta obtuvo a CJ McCollum —en contrato expiring— y al alero Corey Kispert, sin ningún pick del Draft involucrado. En términos prácticos, fue un movimiento financiero más que una apuesta competitiva: un claro salary dump.
¿Por qué un talento como Trae Young no generó un mercado más robusto? Esa es la gran incógnita que rodea este traspaso. Young es uno de los jugadores ofensivos más dinámicos de la liga, pero su valor nunca pareció alinearse con su producción individual. Las dudas sobre su impacto colectivo, su liderazgo y la falta de sinergia con otros proyectos —especialmente con Dejounte Murray— fueron debilitando su posición en Atlanta y en la percepción del resto de la liga.
Para los Hawks, el cambio simboliza el cierre definitivo de un proyecto que llevaba tiempo estancado. Cuatro apariciones consecutivas en el play-in y una quinta en el horizonte confirmaron que el equipo había tocado techo. Mantener a Young ya no parecía conducir a un verdadero salto competitivo.
Wizard apuestan al talento de Trae
Del lado de Washington, el movimiento representa una apuesta de alto perfil. Los Wizards suman una estrella con poder de atracción, un anotador capaz de cambiar partidos por sí solo y una figura que puede redefinir su identidad, siempre y cuando el contexto acompañe.
Trae Young se va sin anillo, sin una despedida gloriosa, pero con la certeza de haber dejado huella. Atlanta, por su parte, inicia una reconstrucción silenciosa, consciente de que cerrar un ciclo no siempre es sinónimo de ganar el siguiente.
El debate queda abierto: ¿falló Atlanta en construir alrededor de su estrella o era inevitable este desenlace? El tiempo, como siempre, tendrá la última palabra.
Escrito por: Alejandro Villegas
Foto: Atlanta Hawks

