ELA, lo único que frenó a Lou Gehrig, el Caballo de Hierro

El exportero y, ahora otrora entrenador, Juan Carlos Unzué, entristeció al deporte cuando anunció que no podría seguir sentado en un banquillo por una enfermedad. Aseguró que terminó diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que ya apagó varias estelas en el deporte.

El primer golpe al deporte de la ELA fue el 4 de julio de 1939. Para ese momento, el legendario pelotero de los Yankees de Nueva York, Lou Gehrig, acudió a la Clínica de Mayo para tratarse un inconveniente que disminuía las capacidades físicas del regio inicialista. Con 36 años de edad y, para ese momento con 493 cuadrangulares y 2.164, encuentros disputados en 17 años, el “Caballo de Hierro” mostraba una debilidad atípica.

Tenía inconvenientes musculares y dificultad para hablar. Muchos calambres, problemas para proyectar la voz y debilidad en zonas del cuerpo. Algo no estaba bien en el organismo de uno de los toleteros más temidos en el beisbol.

Pero la medicina, entre sus limitaciones de la época, encontró la debilidad. Una enfermedad neurodegenerativa, rápidamente progresiva, caracterizada por una pérdida gradual de las neuronas motoras del cerebro y la médula espinal. En ese momento no tenía nombre, por lo que se bautizó como la enfermedad de Lou Gehrig.

“Durante las últimas dos semanas, han leído acerca de un golpe de mala suerte, pero hoy me considero el hombre más afortunado sobre la faz de la tierra”, inició Gehrig en el discurso de su última aparición pública. “He estado en parques de béisbol por 17 años y solo he recibido amabilidad y apoyo por parte de los aficionados”

La ELA amenaza la autonomía motora, la comunicación oral, la deglución y la respiración. Además, los pacientes tienen problemas para caminar y levantarse de la cama. También provoca atrofia muscular y la parálisis en casi todos los músculos del cuerpo.

Los especialistas de la época le dieron a Gehrig una expectativa de vida de tres años. Sin embargo, falleció el 2 de junio de 1941 por el avance de la enfermedad que postró a uno de los hombres más poderosos que vieron las Grandes Ligas.

¿Tiene cura la ELA?

La ELA se convirtió en uno de los retos más duros de la medicina. Durante varios años y múltiples investigaciones no se encontraron avances significativos para hallar una cura, pero sí diferentes tratamientos para retrasar los inconvenientes que provoca en los pacientes.

Fármacos para combatir los síntomas como los calambres y los problemas de salivación. Además de terapias físicas y de comunicación para aumentar la independencia del paciente que sufren de ELA son recomendadas por especialistas.

De acuerdo al portal especializado, Medline Plus, las personas que son diagnosticadas de ELA fallecen de tres a cinco años después. Aproximadamente uno de cada cuatro pacientes sobrevive más de cinco años. Mientras que un porcentaje reducido vive más, aunque con ayuda de respiradores artificiales.  

Una pesadilla para los deportistas

Lou Gehrig y Juan Carlos Unzué son solo dos de una larga lista de deportistas que terminaron afectados por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El padecimiento cortó prometedoras carreras en diferentes disciplinas.

  • Sonny Horne: el boxeador estadounidense fue diagnosticado de ELA y falleció diez años después en 1959 a los 35 años de edad.
  • Sam English: futbolista norirlandés murió en 1967 a los 58 años de edad tras una larga batalla contra la enfermedad.
  • Ezzard Charles: el boxeador y campeón mundial murió en 1975 por el ELA.
  • Jon Blais: el triatleta sufrió de ELA por tres años y falleció en 2007.
  • Krystof Novak: futbolista polaco que murió a los 29 años de edad por el padecimiento.
  • Marián Cisovsky: futbolista eslovaco que anunció su retiro en 2014 tras ser diagnosticado de ELA.

Escrito por: César Sequera Ramos |@CesarSequera11

Foto: MLB

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