Omar Narváez ha sido el principal ejemplo de consistencia en Milwaukee

La llamada “temporada de la pandemia” en 2020 cobró varias víctimas ofensivas a lo largo de las Grandes Ligas. Christian Yelich y José Altuve fueron dos de los afectados de mayor renombre, pero otros como Omar Narváez también padecieron las penurias del recortado torneo.

Tras conectar para un respetable promedio de .276, con un OPS de .772 en sus primeras cuatro campañas en el máximo escenario, el receptor de los Cerveceros registró una pobre línea ofensiva de .176/.294/.269 en su zafra de estreno con el uniforme de Milwaukee.

Las dudas sobre cuál versión de Narváez era más cercana a la verdadera comenzaron a surgir entre aficionados y expertos, pero en los dos meses iniciales de 2021, el venezolano ha dejado claro que incluso la primera versión se queda corta a la hora de medir su valor con el madero.

En 43 compromisos disputados hasta la jornada del miércoles, el maracayero ligaba para .311/.399/.500, con seis bambinazos, 17 remolcadas y un OPS de .899 puntos.

“Simplemente estoy orgulloso de él”, le comentó Andy Haines, coach de bateo de los lupulosos, al Milwaukee Journal Sentinel recientemente. “Estoy orgulloso de él porque sé lo que ha trabajado para esto, lo que ha afrontado con sus fallas y cómo ha lidiado con ellas“.

El instructor visitó a Narváez en su casa en Florida durante el invierno ,para realizar ajustes en su mecánica y trabajar en su enfoque en el cajón de bateo.

“Está siendo recompensado por eso (su esfuerzo) y se está colocando en posición para tener una muy buena temporada”, continuó Haines. “Estás orgulloso de él, pero de igual formas sigues empujándolo porque sabes cuánto camino hay frente a nosotros. Pone bastante en su mesa cada día. Cuando se marcha del estadio, está exhausto por todo lo que pone en sus trabajos como bateador y receptor. No creo que eso reciba la valoración que merece“.

Jornadas históricas:

En un par de duelos frente a los Cascabeles el pasado fin de semana, el máscara despertó nuevamente tras atravesar una breve racha fría en el cajón de bateo. Entre viernes y sábado, Narváez se fue de 7-5, con dos cuadrangulares y tres carreras empujadas. En esos dos compromisos, el toletero se convirtió en el primer careta en la historia de su franquicia en anotar tres carreras en juegos corridos.

“Hace trabajar a los lanzadores contrarios. No puedes decir lo suficiente respecto a eso. Está bateando detrás de Christian (Yelich) y haciendo un gran trabajo como amenaza. Ha tenido una temporada ofensiva tan buena como la de cualquier otro receptor este año“, indicó el dirigente Craig Counsell.

El único punto negro en la campaña de Narváez hasta ahora fue una lesión en la corva que sufrió el mes pasado y que lo mantuvo fuera de acción por 12 días. Al momento de ingresar a la lista de lesionados, el aragüeño exhibía un average de .368 puntos, mismo que bajó hasta .294 antes de sus sólidas faenas ante Arizona.

“Hoy en día tenemos muchos videos. Pude ver lo que estaba haciendo y aplicar los ajustes necesarios para volver a lo que intentaba cuando empezó la zafra“, señaló Narváez. “Los pequeños ajustes son los que hacen mejor una temporada y todavía estoy trabajando en realizar todos los requeridos para ser tan bueno como fui previo a la lesión”.

La buena noticia para el venezolano y los seguidores de los Cerveceros es que no solo dichos ajustes parecen estar dando resultados con rapidez, sino que a pesar de los pequeños bajones aquí y allá, la consistencia de Narváez en el complejo arte de batear ha sido envidiable.

“Agresivamente, pienso que soy el mismo tipo. Estoy haciéndole swings a más pitcheos dentro de la zona de strike y tomando una mayor cantidad de boletos. No me estoy ponchando tan seguido. Creo que esa es una gran diferencia para mí, una que hará mi trabajo más sencillo”, cerró.

Escrito por: Andrés Espinoza Anchieta | @AndresEspinoza

Foto: Cortesía Cerveceros.

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