“El Gato” Galarraga usó dos de sus siete vidas para brillar en MLB (+Fotos)

Andrés Galarraga, leyenda venezolana, se ganó el apodo de “El Gato” por su elasticidad y elegancia para defender la primera base. Pero sus cualidades felinas van más allá de lo estrictamente deportivo, pues al igual que este tipo de mamíferos empleó dos de sus “siete vidas” para extender su tiempo de servicio en la Major League Baseball (MLB).

Galarraga, caraqueño nacido el 18 de junio de 1961, superó dos adversidades durante su trayectoria de 19 torneos en Grandes Ligas para ganarse la admiración y el respeto de sus colegas, fanáticos y periodistas deportivos.

Tanto en 1993 como en 2000 obtuvo el premio Regreso del Año de la Liga Nacional, después de sobresalir a nivel ofensivo cuando las expectativas que tenían los cronistas sobre él eran bajas. ¿La razón? En los certámenes previos sufrió problemas físicos que, en su momento, hicieron presumir que se retiraría. Afortunadamente, eso no pasó y labró un camino para convertirse en un referente criollo.

1992, un año complicado para “El Gato” Galarraga

Galarraga disputó sus primeras siete temporadas en MLB con Expos de Montreal –hoy día Nacionales de Washington- y tuvo buenos números. Según Baseball Reference, promedió .269 con 168 dobles, 14 triples, 106 jonrones, 433 impulsadas y 394 anotadas.

Con Montreal participó en 847 desafíos y asistió a un Duelo de Estrellas (1988). También ganó un Bate de Plata (1988) y un par de Guantes de Oro (1989 y 1990). Todo eso llamó la intención de Cardenales de San Luis, cuya gerencia lo adquirió en un canje por el pítcher Ken Hill el 25 de noviembre de 1991.

El venezolano Andrés Galarraga comenzó a despegar su carrera en los Expos de Montreal (Foto: MLB.COM)

San Luis esperaba que en 1992 Galarraga fuera su bastión ofensivo, pero eso no pasó porque el el slugger se fracturó la muñeca derecha a comienzos del curso y su rendimiento con la estaca resultó muy pobre. Sonó .243 con 14 tubeyes, dos triangulares, 10 bambinazos, 39 fletadas y 38 marcadas en 95 encuentros.

A la edad de 31 años, su futuro laboral era incierto. Exploró la agencia libre con guarismos poco atractivos para los directivos de elencos. La decisión que tomó en aquel receso invernal cambió su destino en MLB para siempre y, sin pensarlo, le permitió completar su primera “resurrección”.

El primera base irrumpió con todo en Colorado en 1993

El 16 de noviembre de 1992, y por recomendación del mánager Don Baylor, la franquicia de expansión Rockies de Colorado contrató a Galarraga por un certamen y 850.000 dólares. El dinero invertido en el nativo representó, en ese momento, una inversión de alto riesgo, pero el jugador se encargó de superar las expectativas gerenciales y demostrar que “no estaba muerto”.

Como un verdadero gato, irrumpió en la escena de MLB en 1993 e hizo gala de un contacto impresionante. Conservó un average de .370 al disparar 174 hits en 470 turnos, algo que le permitió conquistar la corona de bateo del viejo circuito. Gracias a eso, se convirtió en el primer representante de la cuna de Simón Bolívar en lograr una hazaña de semejante calibre.

Redondeó la campaña con 35 dobletes, cuatro triangulares, 22 bambinazos, 98 producidas y 71 registradas en 120 partidos. En esa contienda representó a Rockies en el Derbi de Luminarias y se quedó con su primera estatuilla Regreso del Año.

La primera vuelta de “El Gato” se completó en una forma brillante y tras ella firmó un convenio multianual con Colorado.

En 1999 el caraqueño encaró su duelo más difícil

En 1999, en plenos Entrenamientos Primaverales de MLB, Galarraga acudió a la base de Bravos de Atlanta y después de practicar su swing, sintió molestias en la espalda. En principio, pensó que se trataba de una simple dolencia muscular, pero una visita al médico le cambió esa impresión de forma absoluta.

Galarraga se sometió a una resonancia magnética y se le detectó la presencia de un linfoma, un tipo de cáncer que se aloja en el sistema linfático. En medio de la pretemporada, el exponente patrio se vio forzado a batallar por su existencia. Una vez más, necesitó de sus cualidades felinas para vencer a un “terrible enemigo”.

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Con los Bravos de Atlanta Galarraga tuvo que batallar por su vida (Foto: MLB)

Se perdió toda la justa de 1999 para ponerse a las órdenes de galenos estadounidenses. Los profesionales de la salud lo sometieron quimio y radioterapia para eliminar las células cancerígenas de su cuerpo, especialmente, aquellas alojadas en su columna vertebral. En esa zona, el capitalino presentó un tumor que le fue extirpado, previo al riguroso tratamiento.

Recibió el alta médica en el invierno y decidió retornar en 2000 con Atlanta, una tropa con la que consiguió otra cita memorable para demostrar que estaba hecho para sortear obstáculos.

El nativo acaparó los reflectores en el 2000

2000 fue aprovechado al máximo por un Galarraga que se asemejó más a un león feroz, tras salir de un encierro, que a un minino. Se sentía en deuda con la afición de Atlanta y por eso completó una actuación digna de un astro.

Terminó con una media al ataque de .302 después de tronar 149 imparables en 494 chances. Entre sus conexiones sobresalieron 25 dobles, un triple y 28 palazos de vuelta entera. Contabilizó 100 producidas y 67 pisadas de plato en 141 topes.

Gracias a eso, se acreditó su segundo y último galardón Regreso del Año en la Nacional. Fue una zafra importante, porque al igual que en 1993 integró el róster de su sector en el Choque Sideral.

“Fue difícil superar está nueva prueba», señaló Galarraga a la agencia de noticias EFE luego de laborar en la edición 2000 de la MLB. “Debo decirle a todos que con fe y optimismo todo se puede lograr».

No cabe duda, Galarraga nació para superar escollos y poner en alto el nombre de Venezuela, algo que consiguió a lo largo de su carrera. En 2.257 partidos, bateó .288 con 444 dobletes, 32 triples, 399 vuelacercas, 1.425 empujadas y 1.195 toques de pentágono. Totalizó dos manoplas doradas, igual cantidad de Bates de Plata, un cetro de average y asistió cinco veces al Juego de Estrellas. Por todo lo anteriormente expuesto, su legado deportivo será eterno.

Escrito por: Joseph Ñambre | @JosephSports27

Fotos: MLB

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