15 años del triunfo de José Rujano en Sestriere

28 de mayo de 2005. Etapa 19 del Giro de Italia. Un menudo pedalista (48 kilos y 1.62 de altura) suelta la rueda de Gilberto Simoni, uno de los corredores estelares de la época, y se marcha en solitario rumbo a la meta en Sestriere. José Rujano, entonces un joven de 23 años, mostraba al mundo su caudal de condiciones y capacidades, con un desempeño fuera de lo común en el terreno de montaña, y reafirmaba su lugar en la tercera casilla de la clasificación general, mismo que preservaría hasta la pedaleada final para entrar a la historia como el primer latinoamericano en subir al podio de la prestigiosa ‘carrera rosa’.

De aquel inolvidable día se cumplen 15 años. Rujano se convirtió en el segundo ciclista nacido en la tierra de Bolívar en ganar una etapa de la competencia italiana, una de las tres grandes del pedalismo mundial, después que Leonardo Sierra lo hiciera en la edición de 1990, en el desarrollo de la décimo quinta fracción. Así ‘El Cóndor’ emuló la hazaña de Sierra, su ídolo de niño y coterráneo, toda vez que ambos son oriundos de Santa Cruz de Mora, localidad ubicada en Mérida.

José Rujano y su recital en la montaña

En aquella jornada, Rujano dio un auténtico recital. El criollo, que corría para el Selle Italia, bajo el mando de Gianni Savio, había amanecido tercero en la tabla principal, a tres minutos del líder, el italiano Paolo Savoldelli, y a 51 segundos de Simoni, ocupante de la segunda plaza. Era el último día para intentar algo más. Rujano lanzó un primer ataque en la cuesta de Delle Finestre, de 18.5 kilómetros de longitud, un desnivel de 1.694 metros hasta los 2.718 de la cima, y solo le aguantaron el ritmo Simoni y Danilo Di Luca. Savoldelli quedó atrás y llegó a perder el liderato en carretera a manos de Simoni.

Más adelante, Rujano y Simoni quedaron en punta de carrera. El italiano iba mermado por los constantes ‘arrancones’ del merideño. A cuatro kilómetros de la meta, en el ascenso final, el venezolano lanzó otro ataque, que en ese caso sería fulminante, para irse en solitario camino a la sentencia. El primer objetivo de Rujano era desplazar a Simoni de la segunda plaza de la general y luego buscar la hazaña de apartar a Savoldelli del liderato. Se quedó corto en sus intenciones, pero alcanzó un triunfo que le reservó un lugar en la historia del ciclismo mundial y del deporte venezolano.

Un podio que lo metió en la historia

Finalmente, Rujano terminó tercero en aquel Giro para ser el primer ciclista surgido de tierras latinoamericanas en montarse en el taco de honor, antes de aparecieran los colombianos Rigoberto Urán y Nairo Quintana o el ecuatoriano Richard Carapaz. En la general final, el merideño cerró a escasos 45 segundos del campeón Savoldelli. Así coronó una gran actuación, que incluyó el título de la montaña (camiseta verde) y podio en otras tres etapas.

Escrito por Carlos José Méndez / @CarlitosJMendez

Fotos: Cortesía

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