Si hay algo que identifica al fanático del béisbol caribeño es la inconmensurable pasión por este deporte, que es el primero en países como República Dominicana, Puerto Rico, Cuba o Venezuela.
El reloj laboral de estos amantes de la pelota que residen en la ciudad de Miami (capital de los latinoamericanos) se paraliza cuando se esperan nueve innings cargados de emociones, pero más aún cuando una de sus naciones es protagonista en el campo de juego.
Esto no dejó de suceder del 4 al 17 de marzo en loanDepot Park, hogar de Marlins de Miami, considerado un estadio de total intimidad para el disfrute del buen béisbol y que, durante el Clásico Mundial, fue escenario de una inolvidable fiesta. Incluso los norteamericanos que presenciaron este fenómeno cultural se sorprendieron de la forma vibrante en la que los latinos viven inning a inning, con gritos, pitos, cantos, algarabía y frases que forman parte del argot popular de estos países.
Una fiesta caribeña inolvidable
Sobre todo, hay que destacar el juego entre República Dominicana y Venezuela, el último de la primera ronda: una fiesta caribeña de principio a fin, tomando en cuenta la gran diáspora de ciudadanos de ambas naciones que están esparcidos en el sur de Florida.
36,230 apasionados marcaron presencia en este juego, y aun así no superó la final del WBC en 2017, donde asistieron 37,446 aficionados; jugaban en ese entonces Puerto Rico y Estados Unidos.
Este compromiso tampoco superó la final de la Serie del Caribe en 2024, cuando Tigres del Licey y Tiburones de La Guaira congregaron a 36,677 aficionados, estableciendo el récord de asistencia para un partido de ese torneo.
Más que números una atmósfera única
Pero más allá de esos datos cuantitativos, lo más relevante y lo que al parecer si superó a esos eventos anteriores, fue la forma en la que se vivió un ambiente totalmente distinto a cualquier otro, incluso superando a los juegos de MLB, una fiesta total donde impera el merengue ripiao, la salsa, los tambores venezolanos, la música llanera o la gaita del Zulia.
Toda esta autoctonía forma parte de ese elemento extradeportivo que le da esencia a este deporte, especialmente en ligas locales como las de Venezuela o República Dominicana, donde el idioma oficial es el béisbol.
Cuando el mundo mira al Caribe
Hasta el mismo Aaron Judge se dio cuenta de este “monstruo” cuando dijo en una entrevista con MLB on FOX que el Clásico Mundial es “más grande y mejor que la Serie Mundial”, basándose en la atmósfera y la energía que se vive en el torneo. Esto, después de la final EE. UU. vs. Venezuela que reunió a 36,190 personas.
Las expresiones caribeñas también protagonizaron las impresiones de los norteamericanos, como el “¡Ponche, ponche!”, algo que sucede particularmente en el béisbol venezolano cuando el lanzador del equipo local tiene la cuenta a un strike de retirar al bateador.
El analista estadounidense Pat McAfee afirmó: “Venezuela creó el mejor ambiente que he visto en el deporte”, alegando que la exclamación del “ponche” resonará hasta el último día de su vida.
Lo más irónico es que Venezuela en esa final parecía local, pero es importante hablar de los contextos, tomando en cuenta que es un país que, en los últimos años, ha recibido miles de migrantes, específicamente en Miami, donde habita una gran colonia nativa.
Sabor, cultura y béisbol en el Clásico Mundial
Pero no hay que dejar atrás la diversidad culinaria presente en este estadio, donde la arepa, el tequeño, el plátano, el salami, la cerveza venezolana y hasta los postres tradicionales marcaron presencia en este Clásico Mundial de Béisbol.
Stands a lo largo del loanDepot Park y muchos otros elementos culturales representaron a estas naciones, especialmente a Venezuela, que fue quien llegó a la final y la conquistó.
El templo latino del béisbol
Es oportuno concluir diciendo que esta casa de Marlins, aunque no sea el recinto más grande de la MLB, es el que más fiesta y pasión ha vivido gracias a la presencia latina: un estadio donde Venezuela ha sido exitosa con la Serie del Caribe en 2024, el Choque de Gigantes a final del mismo año y también este último Clásico Mundial.



A partir de ahora, el loanDepot Park seguramente se convierte en el estadio favorito de aquellos que bailan al son de los tambores.
Escrito por: José David Ferrer | Cuenta de X: @ferrernews
Fotos: Prensa loanDepot Park
