El inmortal Luis Aparicio irrumpió en Grandes Ligas hace 64 años (+Video)

El 17 de abril de 1956 representa una fecha importante para el béisbol profesional venezolano, pues ese día el campocorto Luis Aparicio inició su transitar en las Grandes Ligas, donde se convirtió en leyenda tiempo más tarde. Esa irrupción, de la cual se cumplen 64 años este viernes, marcó el comienzo de una carrera que lo llevó al Salón de la Fama de Cooperstown.

Aparicio, nacido el 29 de abril de 1934 en Maracaibo, estado Zulia, se estrenó en Las Mayores a la edad de 21 años y 354 días. En ese momento, se convirtió en, apenas, el sexto criollo en ver acción en el circuito más importante del planeta al presentarse en el Comiskey Park I, casa de Medias Blancas de Chicago, equipo para el que jugó ese día en contra de Indios de Cleveland.

Luis Aparicio hizo su debut ante su mentor Alfonso «Chico» Carrasquel (Foto: Archivo)

Previamente, Alejandro Carrasquel (Senadores de Washington, 23 de abril de 1939), Jesús Ramos (Rojos de Cincinnati, 7 de mayo de 1944), Alfonso Carrasquel (Medias Blancas de Chicago, 16 de abril de 1950), Pompeyo Davalillo (Senadores de Washington, 1ro de agosto de 1953) y Ramón Monzant (Gigantes de Nueva York, 2 de julio de 1954) laboraron en la Meca de la Pelota.

Luis Aparicio enfrentó a un futuro inmortal en su debut 

En ese desafío entre Chicago y Cleveland, correspondiente al calendario de fase regular de la Liga Americana y celebrado frente a 16.773 personas –de acuerdo a cifras del portal Baseball Reference-, Aparicio retó a un lanzador que, al igual que él, labró un camino para llegar al Templo de los Inmortales: Bob Lemon.

El marabino, integrante de una escuadra patiblanca que batió 2 a 1 los indígenas en aquella ocasión, consumió su primer turno en el cierre del tercer inning y falló ante Lemón con un elevado al jardín derecho.

Aparicio, quien fue alineado por el mánager Marty Marion como octavo bateador, finalizó de 3-1. Consiguió su único hit del compromiso en el séptimo capítulo, justo cuando consumió su último turno. Conectó un sencillo al bosque izquierdo frente a Lemon. Previamente, en el quinto tramo y ante el mismo serpentinero, fue retirado con un “globo” al centerfield.

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El zuliano fue el heredero del puesto de Alfonso Carrasquel

El zuliano heredó la posición de parador en corto de Chicago que dejó vacante Alfonso Carrasquel, quien casualmente trabajó como shortstop de Cleveland en ese tope que ganó Billy Pierce y perdió Lemon.

Carrasquel acabó el cotejo de 3-1. Como octavo en el orden ofensivo aborigen, sonó un indiscutible a la pradera central contra Pierce en el comienzo del octavo episodio. Antes de eso, se ponchó en el segundo acto y falló con un foul fly a la inicial en el quinto.

Carrasquel, quien en ese entonces tenía 30 primaveras, participó en cuatro Juegos de Estrellas en una trayectoria de 10 citas de la Major League Baseball (MLB), donde también laboró para Reales de Kansas City y Orioles de Baltimore. En 1.325 choques, promedió .258 con 172 dobles, 25 triples, 55 jonrones, 474 impulsadas y 568 anotadas. Se robó 31 bases en 59 intentos.

Los números del marabino en la Meca de la Pelota

Aparicio, quien entró en el Pabellón de Leyendas de la MLB en 1984, disputó 18 certámenes y conservó un average vitalicio de .262, tras disparar 2.677 imparables en 10.230 chances. Contabilizó 394 tubeyes, 92 tripletes, 83 vuelacercas, 791 fletadas y 1.395 marcadas en 2.599 cotejos. Se estafó 506 cojines en 642 viajes.

A nivel defensivo, mantuvo un porcentaje de fildeo de .972 tras cometer 366 errores en 12.930 lances, realizados en 22.408 entradas y dos tercios. Atrapó 4.598 elevados, completó 1.553 dobles matanzas y sumó 8.016 asistencias.

Aparicio se adjudicó el premio Novato del Año de la Americana (1956), intervino en 13 Duelos de Luminarias, se adueñó de nueve Guantes de Oro, encabezó el departamento de cojines hurtados del joven circuito en nueve ocasiones y conquistó un anillo de Serie Mundial (1966).

El cetro del Clásico de Otoño no lo obtuvo con Chicago, sino con Orioles de Baltimore, uno de los tres conjuntos para los que trabajó en la Gran Carpa. El otro fue Medias Rojas de Boston.

Sin duda, el 17 de abril de 1956 marcó un antes y después en la pelota criolla porque significó la llegada de un Aparicio que no se conformó con ser el mejor recluta de ese año en la Americana, sino con registrar excelsos guarismos que le permitieron entrar en el Salón de la Fama, donde su placa reposará por toda la eternidad.

Escrito Por: Joseph Ñambre | @JosephSports27

Fotos: MLB

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