El primer día de Spring Training siempre tiene algo especial. Pero para Johan Santana, el regreso a los Minnesota Twins representa mucho más que el inicio de otra pretemporada: es volver a casa, ponerse nuevamente un uniforme en Minnesota y agradecer la oportunidad de seguir ligado al béisbol, ahora desde el rol de coach.
“Siempre es especial”, admite Santana. “Pero regresar aquí, donde estuve tantos años, y poder estar un año más en el béisbol, lo hace aún más significativo”.
En esta nueva etapa, el dos veces ganador del Cy Young disfruta algo distinto a lo que vivió como lanzador: compartir, enseñar y guiar.
Johan Santana: Mentor dentro y fuera del terreno
Más allá de los drills y las sesiones de bullpen, Santana encuentra satisfacción en el contacto humano. Reencuentros con excompañeros, conversaciones con las nuevas generaciones y el intercambio constante de experiencias forman parte de su rutina diaria.
“Cuando los jóvenes te preguntan el por qué de las cosas, ahí es cuando te das cuenta de todo el tiempo que ha pasado y de la sabiduría que te ha dado el juego”, explica. Su enfoque no es imponer, sino orientar. Compartir razones, procesos y lectura del juego.
Ese rol de mentor es clave en un staff donde conviven brazos consolidados y otros en pleno desarrollo, como el venezolano Pablo López, quien trabaja con él tanto en Minnesota como en la selección nacional.
Evaluar, ajustar y maximizar
En los primeros días del Spring Training, el trabajo es casi quirúrgico. No todos los lanzadores llegan en el mismo punto físico ni con la misma carga de trabajo. Algunos vienen más adelantados; otros necesitan sesiones adicionales de bullpen o más trabajo de largo alcance.
“La clave es identificar en qué condiciones está cada uno”, señala Santana. El plan no es uniforme: es individual. Se monitorea día a día, entendiendo el ritmo y progreso de cada brazo antes de llevarlo al siguiente nivel.
Como coach de pitcheo, su responsabilidad es clara: sacar el máximo rendimiento posible de cada lanzador. No se trata solo de dirigir, sino de comprender repertorios, tendencias, preparación mental y hasta el contexto personal de cada pelotero. Todo suma cuando el objetivo es competir al más alto nivel.
Venezuela y el reto del Clásico Mundial
Mientras avanza la pretemporada en Grandes Ligas, en paralelo se afina la preparación de la selección de Venezuela para el Clásico Mundial de Béisbol. Con el roster ya definido, el cuerpo técnico puede estructurar planes de trabajo más específicos.
Para Santana, trabajar con figuras como Pablo López en ambos escenarios es un honor… y también una gran responsabilidad. “Es un trabajo en equipo. Mi función es ayudarlos a llevar su rendimiento lo más alto posible”, afirma.
Pero el desafío del Clásico es distinto a cualquier temporada regular.
Un torneo corto donde cada lanzamiento cuenta
A diferencia de los 162 juegos de las Grandes Ligas, el Clásico Mundial no permite margen de error. No hay tiempo para experimentar ni para desarrollar nuevos lanzamientos.
“Desde el primer día importa. Cada pitch que lanzas importa”, enfatiza Santana.
En un torneo corto:
- No se construye el rendimiento progresivamente como en una temporada larga.
- No hay espacio para probar repertorios nuevos.
- Cada decisión estratégica puede definir el destino del equipo en cuestión de días.
Por eso, el enfoque será claro: potenciar lo que cada lanzador ya hace bien. Maximizar fortalezas, ajustar detalles finos y preparar planes específicos según el rival. El análisis no solo incluye al propio staff, sino también a los oponentes, sus tendencias ofensivas y escenarios posibles.
Mentalidad y convicción: la verdadera clave de Johan Santana
Más allá de la mecánica y la estrategia, Santana insiste en un punto esencial: creer.
“Tenemos capitanes, compañeros con la capacidad de hacerlo. Pero tienen que creérselo”.
En un torneo tan corto, la convicción colectiva puede marcar la diferencia. Cada lanzador tendrá un rol importante. Cada juego será determinante. Y cada lanzamiento puede inclinar la balanza.
Santana y su equipo de coaches lo tienen claro: el objetivo no es reinventar a nadie en pocas semanas, sino unir preparación, experiencia y mentalidad competitiva para que Venezuela navegue un terreno que será exigente desde el primer día.
Marzo está a la vuelta de la esquina. Y para Johan Santana, el trabajo ya comenzó.
Por Alejandro Villegas | @Alejandrovg32

