Yankees vs. Nacionales: un duelo atípico con lluvia y batazos (+Videos)

No hubo fanáticos que auparan a Nacionales de Washington en el primer encuentro desde que el club obtuvo la corona de la Serie Mundial 2019. Tampoco se escucharon abucheos contra los bateadores de Yankees de Nueva York, tropa que actuó como visitante en un atípico en el Día Inaugural de Grandes Ligas.

 

Y es que disputar el choque que subió el telón de la campaña 2020 representó una prueba de fuego para los jugadores, entrenadores, árbitros y personal de mantenimiento. Todos tuvieron que aprobar estrictos controles sanitarios para poner en marcha el duelo en un Nationals Park que, al principio, se asemejó más a un “cementerio que a un parque del Big Show.

 

No era para menos. El coso de Washington, Estados Unidos, tiene un aforo para 41.313 espectadores, pero ninguno pudo asistir a presenciar un cotejo efectuado mientras los habitantes de la nación norteamericana cumplen una cuarentena por la pandemia COVID-19.

Asientos azules vacíos se convirtieron en espacios ideales para colocar anuncios publicitarios, mismos que generarán un dinero vital para que el conjunto patriota, al igual que el resto de los 29 clubes que componen la Major League Baseball (MLB), aspiran a compensar las pérdidas económicas causadas por una paralización de cuatro meses, debido al COVID-19.

 

Yankees y Nacionales vivieron un momento solemne

En un escenario que durante el invierno de 2019 vibró, la soledad no evitó que se desarrollara una ceremonia solemne.

 

Ese instante, que respetaron tanto mulos como patrióticos, se vivió cuando Mike Barnes, un militar con 13 años de experiencia, izó la bandera conmemorativa al título de Washington en el Clásico de Otoño 2019, misma que reposará por la eternidad.

 

Aunque no hubo espectadores que aplaudieran las acción, y tampoco los hinchas de cartón que emplearán otras agrupaciones para animar a sus atletas, el sonidista interno se las ingenió para que el hecho no pasara totalemnte desapercibido.

 

Utilizó los gritos de las barras del videojuego MLB The Show 20 para generar una atmósfera de alegría para un acto presenciado en todo el planeta a través de la señal de ESPN. Por su parte, los jugadores de los Yankees disfrutaban de la ventaja.

 

Eso vítores virtuales también convirtieron en especial el instante en el que Anthony Fauci, médico epidemiólogo y director del del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, efectuó el envío inicial del enfrentamiento entre Washington y Nueva York.

 

Su lanzamiento distó bastante de aquellos propios de los pítchers de MLB, pues estuvo totalmente alejado de la zona de strike. La pelota que tiró cayó más cerca de la primera almohadilla que del plato.

 

Al menos se tomó el hecho como gracioso y se marchó de un coso en el que no recibió críticas por, lo que algunos periodistas norteamericanos, consideran un mal manejo de la pandemia.

 

Según la Universidad Johns Hopkins, hasta el jueves 142.942 individuos de la unión americana fallecieron debido a la enfermedad, un problema al que Fauci debe prestarle mucha más atención. El número de muertes es el más elevado de cualquier nación del orbe.

 

El movimiento antiracismo dejó su huella en el Yankees-Nacionales

 

Cuando el cubano Ángel Hernández, umpire principal del choque, llamó a los deportistas a acercarse al diamante se notó que el mismo se jugaría en un ambiente muy distinto al de 2019. ¿La razón? La MLB no es ajena a la violencia racial. Los peloteros se expresaron. Tanto los Yankees como los Nacionales.

 

Antes de que Max Scherzer, abridor de Washington y tres veces ganador del premio Cy Young, empezara a calentar, los exponentes de la MLB dieron un claro mensaje antiracista.

 

Los miembros de cada una de las escuadras se arrodillaron mientras sostenían una tela negra para simbolizar que estaban en contra de los abusos policiales a ciudadanos afroamericanos.

El racismo fue la causa del asesinato de George Floyd el 25 de mayo en Mineápolis, Minnesota, que desató una serie de protestas y saqueos en Estados Unidos.

 

El homicidio de Floyd sirvió como base para que se diera a conocer mundialmente el movimiento Black Lives Matter (Las Vidas de la Gente Negra Importan), que también se vio reflejado en el terreno.

 

Justo cuando Scherzer se alistó para retar a Aaron Hicks,  se apreció un parche en el montículo. Tenía clas letras BLM. Era para recordar al Blacks Lives Matter. Algunos beisbolistas también portaron un símbolo con esas siglas en sus uniformes.

Stanton celebró su jonrón de manera diferente

Las primeras carreras del torneo 2020 de MLB, mismo que tendrá un novedoso sistema de playoffs en el que intervendrán 16 equipos (ocho de la Liga Americana e igual cantidad de la Liga Nacional), no tardaron mucho en llegar gracias al poder de Giancarlo Stanton.

Stanton, bateador designado, empalmó una recta de 95.9 millas por hora (MPH) de Scherzer en el primer inning. Depositó la bola en las gradas del jardín central y darles una ventaja de 2 a 0 a los Bombarderos del Bronx.

 

No fue un batazo común, sino dantesco. Hizo viajar la esférica a una distancia de 459 pies (139.90 metros), según estadísticas de la empresa Home Run Tracker.

 

A pesar de lo largo del cañonazo, el toletero de los Yankees no festejó la conexión como quería. Tuvo que respetar las reglas sanitarias de MLB que incluyen guardar distanciamiento social e impiden las celebraciones grupales. Al llegar al plato, intentó chocar su mano con la de un compañero, pero al final se arrepintió. En la cueva, todo era diferente a otros años.

 

No era para menos. Debe cuidarse de un COVID-19 que desde marzo mantiene en cuarentena a practicamente todos los habitantes del globo terráqueo.

 

Para Stanton, el cañonazo resultó bastante especial, porque fue su quincuagésimo primer palazo de vuelta entera de 450 pies o más desde 2010, la cantidad más alta para cualquier slugger de acuerdo con ESPN.

 

Eaton cerró la exhibición de fuerza

Washington tampoco se demoró en inaugurar su cuenta frente a Gerrit Cole, la flamante contratación monticular de Yankees.

 

En el cierre del primer capítulo, y mientras los mánagers Aaron Boone (Nueva York) y Dave Martínez (Washington) portaban mascarillas al igual que el resto de los cuerpos técnicos de sus respectivos clubes, el nacionalista Adam Eaton (patrullero derecho) se unió a la fiesta. Empalmó un vuelacercas solitario por la pradera derecha para recortar la diferencia (2 a 1).

Su conexión recorrió una distancia de 406 pies (123.74 metros). Demostró que, al menos en la primera fecha, los toleteros no perdieron facultades a la hora de hacer swings.

 

Stanton, la figura del atípico partido, pegó un hit y fletó una rayita en el inicio del quinto tramo, antes de que la lluvia hiciera acto de presencia en el Nationals Park y se detuviera el tope. Hasta ese momento, bateó de 3-2 con una anotada y tres impulsadas.

 

El aguacero, algo que le dio otro elemento diferenciador a la atípica noche en Washington, apareció en la parte alta del sexto episodio. Paralizó un careo que Nueva York dominaba 4 a 1. Además, que pasará a la historia como el primero en el que un elenco de la Nacional empleó a un cañonero designado.

 

Ese privilegio lo tuvo Howie Kendrick, quien hasta el momento de la paralización iba de 2-0 y participó en un careo que, debido a las normas especiales de MLB para este certamen, esperaba el final de la pertinaz llovizna para determinar a su ganador.

 

Escrito por: Joseph Ñambre | @JosephSports27

 

Fotos: Newsday

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba