Escrito: Alejandro Villegas / @Alejandrovg32 / Foto: SportsVenezuela
En la antesala de la serie entre los Marlins de Miami y los Bravos de Atlanta en Truist Park, nos sentamos con Javier Sanoja, el utility venezolano que en pocas semanas lo ha vivido casi todo: un título en el Clásico Mundial de Béisbol con la selección de Venezuela y un Guante de Oro que lo convierte en uno de los 26 venezolanos en conseguir ese galardón en Grandes Ligas.
Con la calma que lo caracteriza (aunque el Clásico nos reveló que tiene otra cara), Sanoja repasa lo vivido y mira hacia adelante.
El Clásico que no tiene precio
Pocas semanas han pasado desde que Venezuela levantó el trofeo del Clásico Mundial de Béisbol, pero las emociones siguen frescas en Sanoja. El campeonato, dice, le dejó algo más valioso que el oro: confianza y una familia.
«La familia, la confianza que me recibieron todos mis compañeros, yo creo que fue fundamental para nosotros, no solo para mí, yo creo que para todos. La familia que formamos ahí, yo creo que por eso fluyó todo», fueron las palabras de Sanoja durante la entrevista con Alejandro Villegas.

Para él, uno de los aprendizajes más valiosos del torneo fue observar cómo los peloteros de mayor experiencia manejan la presión sin perder la compostura.
«Hay muchos peloteros con mucho talento que había en el roster y la manera en que ellos se manejan, se manejan bien tranquilos, no demuestran nunca la desesperación, y yo creo que lo apunté muy bien en mi libro y quiero ponerlo en práctica.»
Compartió especialmente con Eugenio Suárez y Luis Arraez, aunque reconoce que se llevó algo de cada compañero: «Aprendí de todo algo, porque todos tienen diferente preparación y eso es lo que yo quería, aprender un poco de cada uno.»
El himno, el autobús y las arepitas
Preguntado por su momento favorito del torneo, Sanoja no dudó. No fue un batazo ni una jugada defensiva. Fue un momento colectivo y silencioso.
«El momento que cantamos el himno. Después de la celebración, yo creo que nos alineamos todos como cuando sonaba el himno en la escuela. Y más cuando te acompañaba un público que de verdad me dejó sin palabras, porque ver el estadio de Miami lleno de venezolanos, eso no tiene precio.»
Detrás de cámaras, lo que más atesoró fue la cotidianidad del grupo. Esos instantes invisibles que no aparecen en los resúmenes de ESPN pero que definen a un equipo.
«»Lo más bonito para mí era cuando nos montábamos para el buque y íbamos para la práctica, que ahí empezaba todo. La música, la buena vibra. Y unas arepitas en el comedor, yo creo que eso no tiene precio.»
Un equipo joven con hambre de playoffs
Los Marlins son uno de los planteles más jóvenes de la Liga Nacional, y Sanoja es consciente de que el camino a octubre exige unanimidad.
«Yo creo que todos queremos experimentar la experiencia de los playoffs, pero para eso también tenemos que estar todos en una sola página y eso es lo que estamos tratando de hacer. Lo más importante es competir día a día.»
Con su rol de utility, Sanoja aporta profundidad defensiva y una energía que, según reconoce él mismo con una sonrisa, fue la que encendió el camerino venezolano durante el Clásico. Que quién era el segundo bochinchero después de él, le preguntamos. Su respuesta resume mejor que cualquier estadística quién es Javier Sanoja:
«Yo creo que todos. Como todos los venezolanos somos, tenemos esa chispa de querer celebrar. Si estemos perdiendo lo que sea, nos paramos y le sacamos un chiste a cualquier cosa. Yo quería era inyectarle esa energía, transmitirle esa buena energía a mis compañeros, y disfrutándolo al máximo.»


