Melvin Mora respondió con creces a la confianza de Bobby Valentine (+Video)

Melvin Mora se define a sí mismo como un trabajador incansable. A pesar de no ser considerado prospecto, llegó a establecerse en Grandes Ligas, donde debutó gracias a la confianza que le tuvo el mánager Bobby Valentine, a quien considera “su padre”.

El jueves, en un extenso diálogo con El Camerino TV, el exbigleaguer aseguró que Valentine creyó en él en un momento en el cual pocas personas de la Major League Baseball (MLB) valoraban su talento. Por eso le respondió a su apoyo con buenas actuaciones en los diamantes.

Valentine, hoy día de 70 años, era el piloto de Mets de Nueva York, cuando Mora irrumpió en el Big Show el 30 de mayo de 1999. Sin saberlo, el estratega le abrió la compuerta al polivalente criollo hacia el estrellato.

“Yo había tenido un buen Spring Training (Entrenamiento Primaveral) en 1999, pero tuve que empezar el año en Triple A”, recordó Mora, yaracuyano de 48 primaveras. “No pasó ni siquiera un mes y Valentine me llamó a Las Mayores. Cuando subí, me dijo: ‘ahora estás aquí en MLB y mientras yo sea el dirigente de Mets, no volverás a Ligas Menores (MiLB)’”.

Un estreno lleno de anécdotas

El llamado a la Gran Carpa de Melvin Mora estuvo cargado de anécdotas. Tenía 27 años y lo logró después de laborar 11 contiendas en MiLB y tener una pasantía con Tigres de Mercuries en el circuito taiwanés (CPBL).

El deportista de Agua Negra, que actualmente cumple una cuarentena por coronavirus en República Dominicana, rememoró el primer juego de su carrera en MLB.

“Mi primer turno en Grandes Ligas fue contra un zurdito, un tal Randy Johnson (miembro del Salón de la Fama). Ese día el Shea Stadium de Nueva York estaba lleno y me emocioné. Edgardo Alfonzo, mi paisano y compañero, me dijo: ‘agarra ese mango bajito’ que era Johnson”.

Melvin Mora sobre su debut en Grandes Ligas

Mora, capacitado para actuar en el infield y en el outfield, se mostró por primera vez en MLB en un choque en el que Nueva York perdió 10 a 1 ante DiamondBacks de Arizona. Johnson salió airoso y Masato Yoshii perdió. El criollo culminó de 3-0.

Aunque no pudo conectar hits, el hecho de estar en MLB representó un momento sublime para Mora, quien todavía se siente orgulloso por conectar un envío de Johnson. El zurdo promediaba rectas de 100 millas por hora (MPH).

“El primer pitcheo de Johnson ni lo vi. Después, me tiró una recta de 99 MPH y le pegué. Me hicieron out con un elevado al jardín central, pero no me molesté. De hecho, me sentí orgulloso de batear frente a Johnson. Allí me dije ‘estoy bautizado’, porque me dio la bienvenida a MLB”.

Melvis Mora

Valentine nunca perdió la fe en Mora

Mora, emblema de Navengantes del Magallanes en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), fallóen sus primeros 14 turnos y la prensa neoyorquina criticó a Valentine por tenerlo en una plantilla de súper astros.

En esa versión de Mets estaban presentes el cátcher Mike Piazza y el guardabosque Rickey Henderson, otros integrantes del Templo de los Inmortales de Cooperstown.

Pese a los comentarios peyorativos, Valentine nunca dejó de apoyar a Mora.

“Valentine, cada vez que podía, me hacía sentir como su hijo. Varias veces les decía a todos, ‘hoy vamos a ganar porque Melvin va a dar un hit’. Él me ponía mucha presión, pero después que soné mi primer imparable en Montreal (contra Expos) todo empezó a mejorar”.

Tras empalmar su primer inatrapable, Mora se convirtió en un súper utility. Tenía manos seguras y por eso Valentine lo dejó en el elenco citadino, pese a no responder con el madero.

En 66 encuentros, Melvin Mora golpeó .161 al disparar cinco petardos en 31 turnos con seis anotadas y una empujada. Pese a ese mal rendimiento, Valentine lo incluyó en el róster para la postemporada.

“Antes de saber que iba a estar en postemporada, Valentine me dijo: ‘Melvin, a mí no me importa lo que tu promedies, sino todo lo que puedas hacer en el campo’. Eso me dio mucha confianza”.

Postemporada, la vitrina para el yaracuyano

Mora hizo quedar a Valentine como un “genio” en los playoffs, que utilizó como vitrina para mostrar su talento.

Promedió .400 al empalmar seis indiscutibles en 15 presentaciones en el home plate. Totalizó un jonrón, dos impulsadas, cuatro marcadas y dos robos de base en igual número de intentos.

El vuelacercas lo despachó en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, en la que Nueva York cayó 4-2 ante Bravos de Atlanta, una potencia en la década de los 90. Mets llegó a esa instancia, tras vencer 3-1 a Arizona en las Series Divisionales.

Mora todavía piensa en el jonrón que descargó y el efecto que tuvo sobre la exigente fanaticada de la Gran Manzana, misma que jamás dejó de auparlo.

“A mí me metieron en el Turner Field, para enfrentar a Kevin Milwood en el segundo juego de la llave contra Atlanta. Gracias a Dios, le pegué un cuadrangular y toda mi vida cambió. Al regresar a Nueva York, había gente con pancartas y coreaban mi nombre”.

El cambio de Nueva York a Baltimore

Mora inauguró su cuenta de bambinazos en un tope en el que Atlanta se impuso 4-3 sobre Nueva York. Sin saberlo, esa acción terminó por despertar el interés de un combinado de la Liga Americana: Orioles de Baltimore.

Baltimore lo adquirió el 28 de julio de 2000 en un cambio por el campocorto Mike Bordick. Mora llegó a Orioles acompañado de Mike Kinkade (primera base y patrullero), Leslie Brea (escopetero) y Pat Gorman (lanzador).

Al evocar el momento en el que salió de Nueva York, Mora mostró una profunda tristeza.

“Steve Phillips (gerente general de Mets para la época), me había dicho que los beisbolistas buenos no se cambiaban. Al rato, me llamó para decirme que me debía marchar. Yo no pude contener el llanto. Para mí, Nueva York era mi casa y a Baltimore ni lo conocía”.

En medio de sus lágrimas, nuevamente emergió la figura paternal de Valentine para darle palabras de aliento.

“Valentine me dijo: ‘te acabamos de cambiar, pero no porque queríamos salir de ti. Lo que pasa es que tú eres un tremendo jugador y afuera todo el mundo desea contar contigo. Sé que te va a ir bien, porque eres un trabajador’”.

Un chance aprovechado al máximo

Antes de ir a Baltimore, Valentine volvió instó a Mora a aprovechar al máximo la oportunidad que le darían los oropéndolas.

“Valentine me llamó y me dijo: ‘Melvin, aprovecha el jugar con Baltimore. La Americana es una liga en la que vas a tener éxito, porque tienes paciencia en el plato. Tienes el talento para batear pitcheos quebrados y estoy seguro de que te va a ir bien’”.

Y vaya que Melvin Mora sobresalió en Baltimore. Con las aves, vivió sus mejores momentos en su carrera de 13 citas en MLB, al punto de que participó en dos Juegos de Estrellas y conquistó un Bate de Plata.

En 10 torneos con Baltimore, disputó 1.256 desafíos y tronó 1.323 “metrallazos” en 4.733 turnos para ostentar una media de .280. Contabilizó 252 dobles, 12 triples, 158 bambinazos, 662 remolcadas y 709 registradas.

Con semejante desempeño, Mora se transformó en ídolo de los fans de un Baltimore para el que se desempeñó principalmente como antesalista y en el que se ganó un lugar en el muro de la fama de la franquicia.

Fue exaltado en 2015 durante una ceremonia realizada en el Oriole Park at Camden Yards, casa de los pájaros.

Eterno agradecimiento para Mets

Todo ocurrió después de que Valentine se arriesgó a darle un chance a un joven que con su organización original, Astros de Houston, jamás fue incluido en una nómina de MLB.

Aunque Phillips le confesó en 2005 que su canje de Mets a Orioles fue uno de los peores en la historia de Nueva York, Mora le estará eternamente agradecido por tomar esa decisión.

“Una vez me conseguí a Phillips en Boston y me aseguró que yo fui el peor cambio que él hizo en su vida. Yo le respondí que no era así, porque Nueva York me dio la oportunidad de que yo me estableciera con Baltimore, algo de lo que siempre estaré agradecido”.

Se siente orgulloso por actuar para un Baltimore en el que dejó buenos números para ser comparado con leyendas de la talla de Cal Ripken Jr. y Brooks Robinson, dos miembros del Panteón de la MLB.

“Después de que te inmortalizan para un equipo, todo pasa a segundo plano. Cuando observas que Baltimore ponen tu cara en la pared, sientes una emoción única porque nadie la va quitar de allí. Ahora sé que mi nombre pertenece a la historia del club”.

Por: Joseph Ñambre | @JosephSports27

Fotos: MLB

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