Escrito por: Alejandro Villegas / @Alejandrovg32 / Foto: Lorena Márquez / @lorenacmarquez
“Ha sido y va a ser un año de crecimiento”.
La frase de Pablo López no suena casual. Tampoco vacía. Llega desde un momento complejo de su carrera: uno en el que el béisbol, tal como lo conoce —desde el montículo—, ha tenido que ponerse en pausa.
El derecho venezolano de los Minnesota Twins enfrenta un 2026 marcado por la recuperación de una lesión importante en el codo que lo dejará fuera de acción durante toda la temporada, tras un diagnóstico que incluso apunta a cirugía y un largo proceso de rehabilitación.
Pero lejos de desconectarse, López ha decidido transformar este obstáculo en una oportunidad.
Un inicio de temporada distinto
Para Pablo López, el 2026 comenzó desde un lugar completamente diferente. No hubo Opening Day en el montículo, ni preparación para abrir juegos. En cambio, su enfoque cambió hacia entender su cuerpo, aceptar el proceso y asumir una realidad dura: no lanzará este año.
El desafío, entonces, no es competir… sino reconstruirse.
Seguir siendo parte, aunque no juegue
A pesar de no poder aportar dentro del terreno, López tomó una decisión que habla de liderazgo: pidió mantenerse activo dentro del roster y viajar con el equipo.
Esa presencia constante con los Mellizos le ha permitido integrarse aún más a la dinámica interna, compartir con coaches, observar desde otra perspectiva y fortalecer su lectura del juego.

En muchos sentidos, está viviendo el béisbol desde un ángulo más analítico. Más cerebral.
Y eso también es desarrollo.
La recuperación: mente y cuerpo
El proceso de rehabilitación de un lanzador no es únicamente físico. Y López lo tiene claro.
Su trabajo diario no solo incluye rutinas médicas y fortalecimiento estructural, sino también un enfoque mental que le permita sostener la motivación en medio de la incertidumbre.
La paciencia, la disciplina y la resiliencia se convierten en herramientas tan importantes como cualquier bullpen.
El Clásico Mundial: entre orgullo y frustración
Uno de los golpes más duros de este proceso fue perderse el Clásico Mundial de Béisbol.
López estaba proyectado como una pieza clave en la rotación de Venezuela, pero la lesión lo dejó fuera de un torneo que significa mucho a nivel personal y nacional.
Aun así, su vínculo con el equipo no se rompió. El sentimiento de representar a Venezuela sigue intacto, al igual que el orgullo por el desempeño del grupo.
Porque hay formas de competir… incluso cuando no estás en el terreno.
Un consejo que permanece
Dentro de ese contexto, López también dejó huella en otros jugadores. Uno de esos momentos fue el consejo que le dio a Luinder Ávila durante el Clásico Mundial.
Más allá de la frase exacta, el mensaje apunta a algo que define su carrera: confiar en el proceso, ejecutar con convicción y entender que el béisbol es tanto mental como físico.
Un aprendizaje que hoy él mismo está aplicando en su propia batalla.
Crecer también es esto
El 2026 de Pablo López no se medirá en innings lanzados ni en ponches.
Se medirá en evolución.
En cómo un pelotero élite enfrenta la adversidad, se mantiene dentro del juego sin jugar, y construye una mejor versión de sí mismo para cuando le toque volver.
Porque a veces, el crecimiento más importante… ocurre lejos del montículo.

